Efectos colaterales de pretemporada
La pretemporada viene dejando secuelas notables en algunos componentes del plantel planexwerense, y en el encuentro número 38 se dejaron ver sin mayores inhibiciones. Pero algunas ausencias físicas que se encuentran actualmente de pretemporada, como la del Zar Bilbao, sobrevolaron el Partenón cual fantasmas omnipresentes, afirmando su autoridad aún a la distancia. Así, el impune capataz de la mafia futbolera de los jueves, comandó desde su celular cada instancia del evento, delegando la nada fácil tarea de representarlo en la figura de otro histórico integrante del equipo: Leo Micheloni.
Sin embargo la preocupación de Bilbao por estos días no pasa tanto por las cuestiones futbolísticas en si mismas, sino más bien por las campañas de difamación a las que siempre está expuesto (casi siempre con justa razón). Y si bien es cierto que a esta altura de los acontecimientos su eternamente cuestionada reputación debería estar curtida hasta el punto de estar en condiciones de soportar el más descarado embate, las pruebas contundentes que este medio hoy expone al final de esta crónica difícilmente puedan ser refutadas. Si señores! no nos cabe duda que estamos asistiendo al final de una etapa de impunidad en la historia del fútbol planexwerense.
Este medio independiente se enorgullece de desenmascarar a este tétrico personaje. Y al hacerlo también dejaremos al descubierto las tretas que se pergeñaron durante tanto tiempo, que no solo implican al Zar, sino también a un inesperado cómplice, quien (nos hicieron creer vilmente) era su principal enemigo: L. Barrionuevo. Fuimos engañados en nuestra buena fe por las patrañas de estos sujetos que nos hicieron creer, se odiaban como perro y gato. Solo plantearemos una pregunta: ¿Es pura casualidad que las vacaciones de estos dos supuestos enemigos irreconciliables haya coincidido exactamente? En la foto publicada más abajo encontrarán la verdad: Ojo almas sensibles: es my fuerte!
Pero dejemos de lado estos escándalos que sólo empequeñecen al deporte que con tanto ahínco sostiene la muchachada de los jueves, haciendo denodados esfuerzos por evitar que sus impunes dirigentes manchen la pelota con vidas impúdicas y desordenadas. Decíamos, la pretemporada afectó la situación de varios componentes del equipo, tornando deleznable la actuación de varios de los integrantes del plantel. Sin embargo, al estar éstos distribuidos proporcionalmente en ambas huestes, la contienda fue pareja y peleada hasta el último momento de un partido que, por error de los organizadores y por vaya a saber qué oscura mano, se extendió hasta las 20.30 hs. (es decir: media hora más de lo habitual). Tal fue el caso de Pablito Cauchaca, que su estadía en Brasil dejó secuelas que lo hicieron parecer a otro compañero que dice ser de esa nacionalidad pero que todos sabemos que es venezolano. También fueron notorias las cicatrices de una pretemporada que suponemos agitada, en el despliegue táctico de Marcelo Petrelli, que no se lo veía por la alfombra verde desde hacía varios meses. El joven maravilla de las transmisiones electrónicas de datos recibió un certero puntinazo de L. Micheloni (quizá su recurso táctico más característico… o su único recurso) que impactó de lleno en su mandíbula inferior, dejándolo fuera de juego por unos instantes.

A la hora de hablar puntualmente del desarrollo del juego, debemos decir que el partido tuvo una tendencia temprana y muy notoria a favor del equipo Rojo de Micheloni, Brito y Cía. Los de pechera negra habían depositado todas las fichas en la figura de Edmundo Ordenavía, confiando en el empuje y vigor que supo despilfarrar en contiendas anteriores. Pero el otrora destacado elemento del plantel mostró de entrada que no se encontraba en su mejor estado físico, y sucumbió a apenas empezado el partido, retirándose con una lesión que ojalá no lo aleje por mucho tiempo del Partenón.
Tras la baja del chaqueño de las filas negras, la zozobra se apoderó de Fiorenzo, Pulito, Petrelli y Cía., influyéndolos psicológicamente, lo que muy bien supo aprovechar L. Micheloni, que acentuaba cada vez que podía el mal momento de sus contrincantes con chanzas e insultos desmoralizantes, tales como insinuar que el plantel de pechera negra evidentemente venía de sufrir una sobredosis de autosatisfacción sexual (en honor a la verdad, él uso otros términos).

Sin embargo, y contra todos los pronósticos (y en especial contra los de Micheloni), el equipo negro dio vuelta el partido. Quizá por sentirse herido en su orgullo, quizá por las vitaminas que le aportan las empanadas de pollo del mediodía, el ayer muy criticado F. Fiorenzo se puso el equipo al hombro y salió a revertir un partido que parecía irremontable. Vulnerando cada recurso de la Araña; generando ráfagas de fútbol entre Pulito y Cauchaca, y hasta con un gol de parietal derecho (que lo afirman como un cabeceador consagrado), el partido terminó siendo de los de pechera negra, por un gol!
La situación, obviamente superó a Micheloni, que necesitó de la contención de su chica Agustina, que justo a tiempo apareció al final del partido. Trascendidos a los que tuvo acceso este medio afirman que fue Brito quien mandó a llamarla, para evitar que su amigo cayera en una depresión mayor aún.
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