Falta de casacas y llegadas tardes alimentan la ira del Zar
El partido número cuarenta del fútbol planexwerense tuvo características singulares, más allá de que en lo futbolístico haya aportado tan poco. Pero como esto es algo a lo que la runfla de los jueves ya nos tiene acostumbrados, poco influye. Lo cierto es que la cifra redonda y el regreso de dos importantes elementos del plantel (Bilbao y Barrionuevo) generaron ilusiones de un “jogo bonito” que no tardó en disiparse apenas comenzado el encuentro.
Ya en el precalentamiento, las extrañas piruetas esbozadas por algunos integrantes del plantel en las pruebas de tiros de media distancia comenzaron a sembrar un mar de dudas sobre la calidad futbolística del partido que se avecinaba. Esto se pudo ver claramente en los frustrados intentos del Zar Bilbao por colocar un centro en el parietal derecho a Fiorenzo, que se desvivía por llegar a esos tiros rasantes por la alfombra verde. Esos ensayos fallidos fueron la antesala de lo que se vendría luego en el partido.
Volviendo a los ensayos de precalentamiento, no es que queramos darle mayor protagonismo a este poco trascendente pretiempo introductorio. Sin embargo en esta oportunidad dicho momento se prolongó exageradamente durante unos cuantos minutos. El motivo: la negligencia de algunos componentes del plantel que no calculan con mayor precisión las vicisitudes que puede ocasionar el transitar por esta ciudad PRO a ciertas horas pico del día.
Sorteados los inconvenientes, y luego de una vergonzosa entrada a las corridas y con la ropa a medio poner de parte de Brito, Micheloni y Huguito, media hora más tarde de lo establecido, el encuentro por fin dio comienzo… Pero para seguir sumando irregularidades al evento, y para seguir restando puntos a la clase dirigente del club que no deja de ensuciar la pelota con sus irresponsabilidades, por primera vez desde que se juega con casaca oficial, el partido se desarrolló sin las pecheras rojas y negras que identifican a cada equipo. Se habla de una multa millonaria que recaería sobre el Zar Bilbao, principal responsable, aunque se descarta que con la presentación de un recurso redactado por su buffet de abogados, podrá volver a zafar de cualquier penalización.
A la hora de lo estrictamente futbolístico, las huestes comandadas futbolísticamente por Barrionuevo, que decidió de entrada ponerse el equipo al hombro, apabullaron a los desconcentrados de Micheloni, Brito y Cía., que sufrieron de manera notoria los efectos de la llegada tarde que no les permitió concentración y elongación (bondadoso este medio de encontrar una excusa tan inverosímil para justificar un triste rendimiento). Dicho esto sin detrimento del destacado nivel que supo mostrar la saeta Barrionuevo, un torbellino de gambeta que hizo atragantar de amagues hasta el hartazgo a los integrantes del equipo contrario.
En honor a la verdad, hay que decirlo, el equipo de Micheloni tuvo algún que otro destello, representado especialmente en la figura de un reaparecido Pocholo, que viene remontando su nivel después de tan descarnadas críticas emanadas desde este medio a sus paupérrimas actuaciones anteriores. Un bombazo cruzado de media distancia que ni el telebean pudo confirmar todavía si entró o no al arco, fue una muestra de que Pocholo está vivo y dispuesto a recuperar el nivel que alguna vez lo destacó como uno de los extranjeros con mayor proyección en el fútbol planexwerense. El propio Micheloni colocó un par de tiros por elevación que terminaron en el fondo de la red, y alguno de taco que, dice él, terminó en gol, pero del que nadie se acuerda bien. De todas formas su infaltable puntín afilado, siempre efectivo, esta vez no pudo cuando se encontró con un Bilbao inspirado en la vaya, que le sacó un pelotazo zumbante que iba al medio de su rostro, y que le serviría al Zar para salvar una actuación lamentable que lo puso una vez más en el tapete de la crítica, por no decir del hazmerreír.
Del lado del equipo que se alzaría con el triunfo, vale nombrar las cualidades de un jugador que viene recuperando su regularidad a puro gol: Marcelo Petrelli. Su estilo silencioso y eficaz encajó perfectamente en el despliegue táctico de su equipo. Sin embargo, algunos de sus detractores argumentan que la pesca de truchas en los ríos del sur, actividad a la que el joven MP es aficionado, lo influyó de manera tal en su vida que ahora también lo aplica en el fútbol: se la pasa pescando. Y aunque es cierto que es toda una rareza verlo a más de cinco metros de distancia del arco contrario durante todo el partido, la realidad es que, luego de una larga temporada lejos del Partenón, MP ha vuelto a ser una pieza clave en el cónclave deportivo de los jueves.
Continuando con el análisis de las individualidades, es de destacar la ausencia en los últimos partidos de la eficacia del parietal derecho de Fiorenzo, que venía manteniéndose regular en la presente temporada, y que había logrado inyectar al émulo de Palermo un exceso de autoestima que ya estaba comenzando a corroer el ánimo de sus pares. “¡Es imposible meter goles de cabeza si no me tiran buenos centros!” argumenta FF y, buscando una excusa, agrega: “¿Acaso pretenden que patee el centro y vaya a cabecear? Tampoco soy Edmundo!”, esquivando el bulto cada vez que se le quiere consultar sobre sus deplorables, inexistentes y tristísimas intervenciones en la vaya…
Se terminó la temporada de vacaciones y, de cara a la temporada 2010, esta manga de arriesgados aficionados al balompié necesita recuperar el orden y decoro que supo ser su marca registrada durante cuarenta jueves consecutivos. Y aunque siempre envuelto en el descrédito y las sospechas, la vuelta del capo mafia a la palestra dirigencial del club parecería garantizar el orden que está haciendo falta para respetar horarios y hacer cumplir las responsabilidades. La muchachada, siempre hija del rigor, se somete una vez más al yugo del Zar.




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