lunes, 22 de marzo de 2010

Crónica Partido 44

Mucho más que un par de calcetines azules…


Siempre nos había costado tanto encasillarlo con algún mote, que más de una vez esta crónica había sido injusta con él, casi ignorándolo en los relatos, “A veces es mejor que no hablen de uno” decía sin embargo el tipo, ignorando la omisión de la prensa ante sus destacadas actuaciones. Pero el jueves, quizá por designio mágico de un par de calcetines o bien por la gambeta larga que lo caracteriza, F. Brito fue el destacado del encuentro: He aquí un relato que lo tiene como el gran protagonista.

La cosa empezó con una complicada coordinación logística de parte del zar para el traslado de los componentes de ambos equipos hacia el estadio, ya que el vehículo oficial del club (el C3) estaba en reparaciones. Así fue que entre las 18 hs. y las 18:30 hs., tanto Pulito como Pocholo se encargaron de apropincuar con sus carros los componentes del equipo, y antes de las 19 hs. ambas huestes ya precalentaban en el campo de juego. Hasta ahí nadie había advertido que Fernando Brito lucía, inusualmente, un par de medias de color azul oscuro.
En la comitiva que viajó con Pocholo sorprendió la presencia de un esporádico componente del equipo. Ostentando siempre un color en la piel como recién llegado de unas vacaciones por el Caribe, el inefable Angel Arleo irrumpió en las alfombras verdes y arenosas del Partenón, y no pasó tan desapercibido como le había adelantado su circunstancial compañero de oficina, FF, cuando el Comercial vaticinaba una andanada de papelonadas en su regreso a la alta competencia futbolística. Sin dudas la regularidad será clave para levantar un nivel que no está tan mal, y que en todo caso le falta más aire en los pulmones que idea y noción de juego.

Otro que reapareció fue el Bocha Battista. Ya hemos hablado, cada vez que se hizo presente en el Partenón, del fútbol que siempre tiene para derrochar este muchacho de auriculares encarnados. El jueves otra vez estuvo ahí su gambeta y toque preciso, pero también la falta de regularidad le jugó en contra. Algún filósofo de poca monta dijo que su juego se asemeja a un carrito de compras sin rueditas... ¿quizá un reflejo de la realidad que hoy día le toca vivir?

Pero talvez no sea necesario ahondar en las situaciones personales de cada individuo del equipo derrotado para entender el resultado del encuentro del partido 44. Quizá no sea cierto que cada vez que FF dice que su equipo tiene afano entonces es cuando más lo sacuden de goles. ¿Por qué no buscar la razón donde realmente se encuentra, aunque la explicación no sea otra cosa que la propia magia? Formado en la escuelita de fútbol de “la Cole”, ex integrante de la selección de fútbol de la mutual israelita, pero por sobre todo un habilidoso mediocampista de desenvolvimiento constante y parejo, enfundado en sus flamantes medias azul oscuro, Fer Brito fue quien se puso el equipo al hombro y llevó a los de casaca roja a lo más alto de la gloria futbolera de la muchachada PLX.

Nadie hubiera pensado que los de pechera negra, que arrancaron haciendo 24 toques consecutivos, iban a ser derrotados penosamente al cabo de unos cuantos minutos. Los rojos se empacharon: hicieron goles de cabeza, de media distancia, de corta de distancia (de puntín no, obvio, porque Micheloni faltó por una lesión), cruzados abajo, cruzados arriba, y hasta los goles que se comió Cuachaca fueron goles! Hubo goles con el arquero volando para tratar de atajarla, y hubo goles con un arquero esperando el colectivo apoyado en un palo del arco: “Te soy sincero, ni la vi!”- declaró después el irresponsable guardavalla. Del lado de los negros solo se oían alaridos tales como “Perdón!” “Uh, disculpá!”, “Soy un boludo!” y “Me la comí, perdón, soy horrible” y hacia el final un vociferado: “Qué mal que la estoy pasando!!”

Para el jueves que viene se anuncian regresos importantes y ausencias que brillarán. Por un lado, y ante la inminente finalización de su carrera de grado, vuelve a las canchas una figurita difícil: La chancha Ledesma: 150 kilos de pura garra deslizándose por el pasto sintético del Partenón de Floresta. Por otro lado, el siempre destacado L. Barrionuevo no será de la partida 45, ya que hará uso y goce de una licencia, según trascendidos, por paternidad.

Así, en los albores de un otoño lluvioso, los encuentros futboleros siguen su rumbo hacia su primer aniversario, dejando tras de si una estela de situaciones inolvidables que humildemente esta crónica intenta reflejar a su manera, y siempre que el trajín diario del laburo se lo permita.

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